Era un microbus de chiste: íbamos tres americanos, dos suizos, un francés y una española recorriendo campo a través  los 144 kilómetros que separan la ciudad de Guatemala de la provincia de Sololá. Allí se encuentra el Lago de Atitlán, un bellísimo lugar, Patrimonio Cultural de la Humanidad que bien vale una exploración.

Tres volcanes y doce pueblos de inspiración bíblica -San Lucas Tolimán, San Juan La Laguna o Santa Cruz, entre otros- salpican las faldas de este paraíso perdido en Guatemala, el país de la “eterna primavera”.

Una embarcación (véase yate superior) es la encargada de transportar a los viajeros desde la pequeña localidad de Panachajel a las diferentes zonas del Lago. Los viajes cuestan entre 15 y 20 Quetzales (1,5-2,00 euros) más el plus de la aventura: a partir del medio día se levanta un viento conocido como el Xocomil y el tráfico de pasajeros se detiene por unas horas.


Esta impresionante puesta de sol la pude ver desde Isla Verde, un hotel lento, muy slow, ubicado en  Santa Cruz, donde por 45 dólares (37 euros) puedes alojarte en una de las cabañas construídas en la colina. Increíble. Muy Mastercard.

El hotel Isla Verde, recomendación de tres de alumnos de las clases de máster  que trabajan en Inguat, el Instituto de Turismo de Guatemala, fue todo un descubrimiento: este lugar no es un jardín secreto, ¡es más bien un Paraíso secreto!

Vistas del lago, desde la terraza de Isla Verde

Mi planta favorita de Guatemala: baila con la brisa y juega a ser Campanilla.

Un lugar para balancearse y descubrir el árbol del Aguacate. Sí, señores, el aguacate viene de un árbol. Ya, yo tampoco lo sabía.

La terraza inferior, donde uno puede llegar a encontrarse mal, francamente mal.

La zona interior. Las flores frescas, al igual que muchas de las verduras que se utilizan para cocinar, se cultivan todas aquí.

“-Hola, perdone: ¿Qué van a cultivar en este invernadero? – “No, no es un invernadero, esto es una sala de yoga”.  -”Ah, bueno, la paz interior también hay que cultivarla”.

También pude explorar San Marcos, una fiesta Flower Power que de puro hippie te deja asombradísima y San Pedro, el lugar favorito de los que buscan rincones más tranquilos. La mañana allí dio para conocer a The Sartorialist guatemalteco, visitar una tienda de ultramarinos donde comprar fe y esperanza y hasta fotografiar la nueva campaña guerrilla de Coca-Cola:

Pero eso mejor te lo cuento otro día, que hoy no me quiero alargar.

Información práctica: Hotel Isla Verde y todo sobre turismo en Guatemala en Visit Guatemala.

Era un microbus de chiste: ibamos tres americanos, dos suizos, un francés y una española…- recorriendo en vegetales los 144 kilómetros que separan la ciudad de Guatemala, -capital del país con el mismo nombre- de la provincia de Sololá, junto al lago de Atitlán, maravilla del mundo que bien vale la pena una visita.

Tres volcanes y un puñado de pueblos con nombres bíblicos -San Lucas Tolimán, San Juan La Laguna, Panajachel y Santa Cruz, entre otros- salpican las faldas de este paraíso perdido en Centroamérica.

Una lancha de aventura es la encargada de transportar a los viajeros de una zona a otra del lago, que guarda rincones de todos los colores y tendencias: San Marcos es una fiesta Flower Power que de puro hippie te deja asombradísima. San Pedro, el lugar favorito de los que buscan rincones más tranquilos y Santa Cruz, el lugar donde se ubica Isla Verde, este hotel lento, tan slow, que sabe a cielo (que es más que gloria).

Este hotel.