En un viaje de ascensor mi vecina majica me dijo que aprovechara la vida, que luego te haces mayor y te arrepientes de lo que dejas pasar. Decidí hacerle mucho caso, comprar aquel billete y volar a Copenhague, capital del frío en Marzo, hogar de una Sirenita que no es la de Walt Disney – y lo sabes-, epicentro de emprendedores, sede del maravilloso Museo de Lousiana y ciudad donde se celebraba el lanzamiento de MIUTE, una marca que conocí cuando sólo era una idea loca.

En honor a la verdad, y al catarro que traje de souvenir, la guía extensa de lugares cool la dejamos para otro día. Además, yo fui a lo que fui, la presentación de MIUTE. Les puedo confirmar que la sociedad danesa es alta y guapa, al menos la que vi allí reunida. Ubicados en Blågårdsgade 18, en una galería del barrio de Nørrebro, el barrio de moda del momento, MIUTE presentó su primera colección de accesorios acompañada de los dulces de Sweet Sneak, Frankly Juice y Corona. Hubo que ir a por más.

La marca, danesa de nacimiento y española de pura cepa, guarda su secreto en el mix: pieles nobles italianas, diseño nórdico y esparto de la tierra. Ea. Detrás del proyecto hay dos emprendedoras y un deseo: crear una marca capaz de combinar la tradición y los valores del sur de Europa con la estética nórdica, creando formas sostenibles de mantener y compartir tradiciones del mundo que han caído en el silencio, como el esparto.

Con más de 70000 años de antigüedad, esta fibra natural se obtiene a partir de plantas silvestres que crecen en zonas áridas. En el Sur de España, la tradición del trenzado ha quedado relegada a pequeños grupos de artesanos locales. La misión de MIUTE consiste en crear colecciones únicas y memorables, basadas en el concepto de artesanía contemporánea, capaces de transmitir a las generaciones venideras esta herencia cultural y convertir el diseño en un compañero de vida.

Si te apetece saber más de MIUTE puedes seguirles en www.miutecollection.com, en Facebook o en Instagram: @miutecollection. Si vas a ir a Copenhague, mejor en Verano. O con mucha lana encima. Si estás pensando en hacerlo, coméntale a tu vecina majica. No te arrepentirás.