Imaginarse hoy el deporte de elite separado del auspicio de las grandes marcas es imposible. Se necesitan de manera recíproca para mantener activa esa usina de dinero que cuenta billetes por millones. Hay alianzas probadamente exitosas, pero existen otras que no conducen al mismo destino. Después de un buen inicio, llegó la primera recepción con algo de dudas y en su cuarta pirueta, la caída. Un buen costalazo que intentó olvidar para continuar con el programa. Pero, a pesar de…