Septiembre es un buen mes para leer a Daniel H.Pink. En serio. No es que veas la vida de color rosa al leerlo, es que te pones morado de nuevas ideas. Y a estas alturas de año, nada mejor que una dosis de pensamiento Pink para empezar septiembre con fuerza. Y como además es mes en cuesta, añadimos estas inspiradoras ilustraciones de Christine Wong Yap.

Daniel H.Pink estudió para abogado pero por suerte, acabó dedicándose a reflexionar sobre el mundo en que vivimos. En su libro “Con una mente nueva”, el autor habla del fin de la “Era del Conocimiento” y el inicio de una nueva época, la “Era Conceptual”, cuyos protagonistas son “tipos diferentes con un tipo muy distinto de mentalidad: creadores y empatizadores, reconocedores de patrones y dadores de sentido: artistas, inventores, diseñadores, narradores, cuidadores, consoladores y pensadores con visión global”.


Agárrense, que vienen cambios.

La revolución del cerebro derecho.

Nuestra capacidad de razonar analíticamente es lo que nos distingue de otros animales. Nuestro cerebro, dividido en dos hemisferios, trabaja de forma diferente según la parte más activa.


Christine Wong Yap

El hemisferio izquierdo trabaja de forma secuencial, el derecho es simultáneo. El izquierdo se especializa en el texto, el derecho en el contexto. El hemisferio izquierdo analiza los detalles, mientras el derecho es capaz de sintetizar la imagen global. Las habilidades artísticas, la empatía, la capacidad de perspectiva o la búsqueda de trascendencia, cada vez más demandadas por nuestra sociedad actual, son propias del hemisferio derecho:

“Estamos pasando de una economía y una sociedad basadas en las capacidades lógicas, lineales, computacionales propias de la Era de la Información a una economía y una sociedad basadas en capacidades como la creatividad, la empatía o la visión global”.

Lo más interesante de la propuesta de Pink es su apuesta por la combinación. El autor incide en la importancia de desarrollar de forma simultánea destrezas propias de uno y otro hemisferio para poder hacer frente a los nuevos retos y necesidades del mundo desarrollado. Así que…  ni de izquierdas, ni de derechas: mente andrógina y palante.

Abundancia, Asia, Automatización

Mucho ha cambiado el sistema consumo desde los años ´70: “Nuestros cerebros izquierdos nos han hecho ricos. (…) La economía de la información nos ha proporcionado un nivel de vida en buena parte del mundo desarrollado que hubiera sido insospechable para nuestros bisabuelos”.

“La paradoja de la prosperidad es que, mientras que el nivel de vida ha aumentado constantemente década tras década, no ha habido ningún cambio en cuanto a la satisfacción personal, familiar y existencial. Es por eso que cada vez más gente, a la que la prosperidad ha liberado pero no realizado, está resolviendo la paradoja a través de la búsqueda de sentido”.

De pronto, la lupa con la que mirábamos nuestra vida cotidiana ha sido sustituida por un mirador desde el que observar el mundo. Descubrir qué lugar ocupamos en él y alcanzar un equilibrio entre el bienestar material y la búsqueda de sentido se concretan en proyectos como el último de Stefan Sagmeister, un documental sobre la felicidad llamado sencillamente “The happy film”.

Habilidades de enfoque D(erecho)

Asia y la automatización son los otros dos factores más relevantes para Pink. La triple pregunta es una reflexión que muestra los riesgos a los que se enfrentan las empresas y servicios que compiten en un mundo global: ¿Puede hacerse más barato en ultramar? ¿Puede hacerlo más rápido un ordenador? ¿Hay demanda de lo que yo ofrezco en la era de abundancia?

Concepto elevado, toque elevado

Seis destrezas y todo un mundo por delante. Heredadas de la Era del Conocimiento, estas destrezas son la evolución natural que necesitamos para hacer frente a los retos de la Era Conceptual:

1. Funcionalidad sí, pero también DISEÑO: “Hoy ya no es suficiente con crear un producto, servicio, experiencia o estilo de vida que sean meramente funcionales. Hoy es economicamente decisivo y personalmente gratificante el crear algo que también sea hermoso, caprichoso o emocionalmente atractivo”.

2. Argumentos sí, pero también NARRACIÓN: Ya no basta con intercambiar datos. Ahora más que nunca, necesitamos “elaborar historias convincentes”.

3. Enfoque sí, pero también SINFONÍA: Juntas las piezas. Ser capaz, no sólo de analizar, sino sobre todo de sintetizar. Y de romper el pensamiento: “ver la imagen global, transgredir límites y ser capaz de combinar piezas dispares en una fascinante y nueva variedad”.

4. Lógica, sí, pero también EMPATíA: “La mera lógica ya no basta. Lo que distinguirá a quienes prosperen será su capacidad de comprender lo que mueve a sus semejantes, de establecer relaciones y de cuidar de los demás”.

5. Seriedad sí, pero también JUEGO: Reír. Reír mucho. Jugar. O, como dice Helen Giangregorio: “Quien ríe el último es que no lo ha pillado”. Ser capaz de entretener y hacer que las preocupaciones pesen menos. ¿Acaso el auge de los videojuegos no cobra gran sentido en este marco?

6. Acumulación sí, pero también SENTIDO: El deseo de poseer está abriendo paso a un nuevo deseo, más trascendente, donde el poseer cobra sentido como medio para alcanzar algo que va más allá: una experiencia, una vivencia, el sentido de pertenencia a un grupo, etc: “Creo que el mismo propósito de nuestra vida es buscar la felicidad. Eso está claro, independientemente de que uno crea en la religión o no, independientemente de que crea en una u otra religión, todos buscamos algo mejor en la vida. Así que creo que el verdadero motor de nuestras vidas es hacia la felicidad”. El Dalai Lama.

El libro de Pink acaba con toda una lista de tareas sugerentes que incluyen aprender a dar las gracias más a menudo, tomarse un día libre, eliminar los peros de nuestras vidas, leer un puñado de libros muy inspiradores, imaginarte a los noventa años o visitar un laberinto.

Y sí, fue gracias a él que conocimos la bonita historia de Christine Lomer y su precioso laberinto secreto, lleno de bulbos.

Daniel H.Pink – “Una nueva mente. Una fórmula infalible para triunfar en el mundo que se avecina”.