Dostoievski sufrió una crisis de epilepsia en el museo de Basilea, ante el Cristo muerto de Holbein. Hemingway, para prevenir bloqueos, se obligaba a escribir cada día algunas líneas. George Orgell fue el único escritor capaz de anticiparse a la realidad del comunismo. Lo hizo utilizando su imaginación, con una obra de ficción que pasaría a la historia: 1984.

George Orwell, 1984

Claude Bernard fue un ilustre patólogo. Un día, al entrar en el anfiteatro anatómico donde iba a impartir un curso, observó algo particular: sobre una mesa había varias cubetas que contenían diversas vísceras humanas; las moscas se habían reunido todas en una de esas cubetas. Entonces, el científico “observó que las moscas estaban todas en la cubeta que contenía unos hígados, y se dijo de inmediato: ¡Ahí dentro debe de haber azúcar!” Y así, prestando una extraordinaria atención a lo ordinario, fue como Bernard descubrió la función glucogénica del hígado, crucial para el tratamiento de la diabetes.

Claude Bernard no cogió moscas. Aprendió a observarlas.

Simon Leys (Bruselas, 1935) es el seudónimo de Pierre Ryckmans, escritor licenciado en derecho en Lovaina y en literatura y arte chinos en Taiwan.  ”La felicidad de los pececillos” incluye una recopilación de crónicas, publicadas entre 2005 y 2006 en Le Magazine Littéraire.

El libro recoge anécdotas y reflexiones en torno a lugares comunes, revisitados con mucho acierto. Para muestra un botón, estas diez citas extraídas del libro:

#1 “Un joven periodista que entrevistaba a Martha Graham preguntó a la gran bailarina y coreógrafa sobre el asunto de los plagios artísticos. “Escuche, amigo mío -respondió el viejo monstruo sagrado poniendo su mano artrítica sobre el brazo de su interlocutor-, somos todos unos ladrones. Pero, a fin de cuentas, sólo seremos juzgados por dos cosas: por aquel a quien hemos elegido desvalijar y por lo que hayamos hecho con ello”.

#2 “No es posible volver a uno mismo sin haber ido antes a otra parte”. Billeter

#3 “Las palabras son inocentes; no hay ninguna perversión en el diccionario, ésta se halla en todas las mentes, y son éstas las que habría que reformar”. Simon Leys.

#4 “A veces somos tan diferentes de nosotros mismos como de los demás”. Julien Sorel

#5 “En una carta a Virginia Woolf, John Maynard Keynes profetizaba la muerte de Occidente: las nuevas generaciones quieren disfrutar de todas las ventajas que les ha proporcionado el mundo de sus padres, pero sin pagar ningún precio, como sería cultivar los valores en que se fundamentaba este mundo. Esta situación no puede durar; salta a la vista”.

#6 “Solamente deberíamos poseer aquello que se puede poseer con despreocupación”. Simon Leys

#7 “Las más altas inteligencias no dicen menos tonterías que el común de los mortales; simplemente, lo hacen con más autoridad”. Simon Leys 

#8 “Para pensar claro en el orden humano, uno tiene que ser movido a hacerlo con un poema”. Les Murray 

#9 “No dejamos de asombrarnos del paso del tiempo: “Pero ¡como!  ¡Si parece que era ayer cuando ese padre de familia calvo y bigotudo era aún un chaval con pantalón corto!” Lo cual viene a demostrar que el tiempo no es nuestro elemento natural. ¿Es posible imaginar a un pez que se asombre de que el agua moje? Es que nuestra verdadera patria es la eternidad; nosotros no somos más que visitantes de paso en el tiempo”. Simon Leys.

#10 “La Eternidad está enamorada de las obras del tiempo”. William Blake 

Simon Leys, “La felicidad de los pececillos” Editorial Acantilado, 140 pág.

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