Christine Lomer es alta, desgarbada y un poco pilla. Se le nota en la mirada. Y en la frescura con la que habla. Británica de origen, hace más de veinte años que reside en España junto a su marido Nick.

Christine ama nuestro país. Y los iris. Su marido y ella son los guardianes de un precioso  jardín secreto ubicado en la Sierra de Bernia, cerca de Benissa y el Peñón de Ifach. “Plantas distintas” cuenta con una de las mayores selecciones de iris de toda España. Lo confirma una servidora, que casi muere de gozo al descubrir la alfombra de colores que es su jardín secreto: miles de iris -rojos, blancos, púrpura y amarillo limón-  rodeados de pérgolas y más de 300 variedades de rosales, su otra planta favorita.

Trabajar la tierra, manejar los bulbos, plantarlos -hilera a hilera, uno a uno, mil a mil-, es su actividad favorita, y toda una fuente de experimentos de hibridación. Además, Christine sufre de diabetes y según ella: “estar al aire libre y  tener actividad física me sientan muy bien“. Algunos meses, cuando el jardín se llena de visitas y el goteo de gente es interminable, Christine se esconde a cuidar sus bulbos: “Algunas veces prefiero las plantas a las personas”, dice. “A mí también me pasa”, le contesto. Y seguimos hablando.

Visitándola aprendo que los iris no necesitan riego porque crecen con la lluvia que la sierra de Bernia les regala en los meses de Septiembre y Octubre. Los plantan en Otoño y esperan a que florezcan meses después: “¿Sabes que si plantas los iris debajo de un olivo crecen mucho mejor?”. No, no lo sabía.

Emprendedora creativa donde las haya, en su página web tienen un shop-online donde puedes comprar toda clase de iris. Christine además importa variedades extrañas de Estados Unidos y desde hace tiempo trabaja en un proyecto de documentación sobre el cultivo de este bulbo. Antes, cuando vivían en UK, Christine y su marido regentaban un negocio de ultramarinos. Ya ves.

-”¿Por qué lo hace?”

- “Me hace feliz”.

Luego,  Christine me cuenta la historia de los iris mientras su marido me ofrece un poco de agua fresca en un viernes caluroso de la muerte.

“Los iris son de herencia morisca. Los musulmanes tienen la tradición de plantar iris junto a la tumba de sus seres queridos: para ellos, es un símbolo del amor que nunca muere y la mayoría de las veces escogen bulbos de color azul. Con el tiempo, se reproducen y comienzan a crecer hijuelos, y de ahí, nuevos iris. Si un día viajas a Turquía, verás que allí hay muchos iris”.


Christine me cuenta también que en España todavía es posible reconocer los lugares donde se libraron las batallas más sangrientas porque allí crecen muchos iris.

Del 24 de Marzo al 31 de Mayo sus jardines están abiertos al público. Por 2,50 euros puedes pasar allí todo el tiempo que quieras. Este año ya lo han visitado más de 6,000 personas, en su mayoría turistas extranjeros pero también amantes de las plantas que van allí en busca de variedades concretas.

Casi al final de nuestra entrevista, segura de que volveré a visitarle, le digo:

-”La próxima vez que venga le traeré una palmera, un Trachycarpus fortunei, ¿quiere?”

Christine sonríe y me dice:

-”Muchas gracias, es muy amable por tu parte, pero a mí es que las palmeras no me motivan”.

Yo de mayor quiero ser así de silvestre.

Más info: Plantas Distintas