“Una persona me preguntó que qué me aconsejaría a mí mismo a los veintidós años, cuando realizaba un máster en dirección y administración de empresas. Por lo visto, muchas personas se aconsejarían a sí mismas comprar acciones de Google, casarse con la pareja que rechazaron o mudarse a una ciudad en concreto, esto es, cosas que cambiarían el curso de su vida si tuvieran que empezar de nuevo.

Yo no cambiaría nada de nada, ni siquiera las peores catástrofes profesionales, porque cada una de ellas es responsable de lo que hago ahora, y no me puedo imaginar un trabajo mejor. Pero una cosa que sí me gustaría haber sabido entonces es que, pase lo que pase, las cosas al final salen bien, que el dolor forma parte del viaje, y que sin dolor no hay ningún viaje que de verdad merezca la pena.

No todo sale bien porque todo funciona. Como ya sabemos, no todo funciona.

No, en absoluto, pero siempre consigues bailar. Ganes o pierdas, consigue jugar. (…) El objetivo es seguir jugando, no ganar”.

Seth Godin, “El engaño de Ícaro”

Fotografía: Guatemala, 2012.