El día que dejé de visitar aquella bruja de Parque Centenario, que no hacía más que decirme lo que ya sabía que sucedería y angustiarme antes de tiempo, decidí cambiar mi postura con respecto al futuro, que la mayoría de las veces suele ser muy incierto.

La vida,  es lo que cada uno quiere que sea. O lo que nos es permitido que sea. En cualquier caso, lo resolvería andando.

Y así fue que empecé a creer en la vida en red. A entender que la las ideas hay que compartirlas, arriesgarse y contárselas a alguien que pueda aportar algo mas.

A pasar información que puede ser útil a otros, a enriquecer los proyectos de amigos, y conectar talentos.

letras que cruzan fronteras

Un taller literario, pensé, es buena idea. Necesito expresarme bien para comunicar mis ideas.

Así conocí a Natalia y su equipo de soldados, armados de puño y letra.

Y con ella, “Historias Colectivas”, un mix de literatura y crowdsourcing.  Que no solo propone al lector pasar al rol de escritor, sino que es una convocatoria abierta a seguir haciendo crecer cada relato. Son muchas historias en una misma historia. Y cada cierta cantidad de líneas, el lector puede elegir entre dos posibles caminos.

Las propuestas pasan por una edición, para que el contenido tenga una coherencia literaria,  y cada autor es parte de una misma historia que firma con su nombre.

Propuestas de estas hay muchas circulando por la red, ¿qué hace de Historias Colectivas especial?

“Mientras armábamos la página, hicimos una investigación para ver si ya existía algo así, si era nuevo o cuál iba a ser nuestro diferencial. Y por más que la literatura colectiva existe en papel y en Internet, no existía ni con esta estructura –me dicen que ya existía lo de los finales, pero acá no tenés dos finales distintos, tenés 49 historias en una, que no es lo mismo–. Y, por otro lado, casi ninguna página edita textos, lo cual habrá mucha gente que le encantará porque siente que tiene más libertad, pero para mí lo desprestigia bastante.

Y además es demostrar que aunque no escribas bien o “correctamente”, podés escribir igual. Eso no inhibe tu capacidad de tener una buena idea para continuar una historia.” Cuenta Natalia.

 

“Porque nunca habrá nadie tan creativo como todos nosotros juntos”

El día que dejé de visitar aquella bruja de Parque Centenario, que no hacía más que decirme lo que ya sabía que sucedería y angustiarme antes de tiempo, decidí cambiar mi postura con respecto al futuro, que la mayoría de las veces suele ser muy incierto.

La vida,  es lo que cada uno quiere que sea. O lo que nos es permitido que sea. En cualquier caso, lo resolvería andando.

Y así fue que empecé a creer en la vida en red. A entender que la las ideas hay que compartirlas, arriesgarse y contárselas a alguien que pueda aportar algo mas.

A pasar información que puede ser útil a otros, a enriquecer los proyectos de amigos, y conectar talentos.

letras que cruzan fronteras

Un taller literario, pensé, es buena idea. Necesito expresarme bien para comunicar mis ideas.

Así conocí a Natalia y su equipo de soldados, armados de puño y letra.

Y con ella, “Historias Colectivas”, un mix de literatura y crowdsourcing.  Que no solo propone al lector pasar al rol de escritor, sino que es una convocatoria abierta a seguir haciendo crecer cada relato. Son muchas historias en una misma historia. Y cada cierta cantidad de líneas, el lector puede elegir entre dos posibles caminos.

Las propuestas pasan por una edición, para que el contenido tenga una coherencia literaria,  y cada autor es parte de una misma historia que firma con su nombre.

Propuestas de estas hay muchas circulando por la red, ¿qué hace de Historias Colectivas especial?

“Mientras armábamos la página, hicimos una investigación para ver si ya existía algo así, si era nuevo o cuál iba a ser nuestro diferencial. Y por más que la literatura colectiva existe en papel y en Internet, no existía ni con esta estructura –me dicen que ya existía lo de los finales, pero acá no tenés dos finales distintos, tenés 49 historias en una, que no es lo mismo–. Y, por otro lado, casi ninguna página edita textos, lo cual habrá mucha gente que le encantará porque siente que tiene más libertad, pero para mí lo desprestigia bastante.

Y además es demostrar que aunque no escribas bien o “correctamente”, podés escribir igual. Eso no inhibe tu capacidad de tener una buena idea para continuar una historia.” Cuenta Natalia.

 

“Porque nunca habrá nadie tan creativo como todos nosotros juntos”