Una catarata separa a John Berger de “la vida cubierta por un rocío de luz”. En la oscuridad de su retina, para Berger el blanco del papel, el blanco de la mesa y hasta el blanco del fregadero de casa de su madre viven escondidos en el recuerdo de una retina que ahora vive prisionera de la penumbra: “Con las cataratas, estés donde estés, en cierto modo siempre estás dentro”, afirma el autor.

En la primavera de 2010, John Berger (Londres, 1926), quiso salir afuera otra vez. Operado de cataratas, su renacimiento visual tuvo lugar primero en su ojo izquierdo, poco después en el derecho. En las notas, publicadas ahora por la Editorial Gustavo Gili, el artista recoge la catarsis que su mirada sufrió tras la operación de cataratas, término de origen griego que significa “salto de agua, de catarata, y también rastrillo, verja levadiza, algo que cae y obstruye el paso”.

Selçuk Demirel ilustra las notas de este librito pequeño pero inspirador que recoge pensamientos como éste:  “30 de mayo. Cielo azul sobre París, de un azul que, por lo común, no suele tener. Alzo los ojos para mirar un abeto y me da la impresión de que los pequeños fragmentos fractales de cielo que veo entre la masa de de agujas del árbol son las flores azules del árbol, unas flores del color de los delphimiums”.  Una fiesta sobre los límites de la mirada, que invita a salir de la oscuridad. Porque, “De la misma manera que los peces viven y nadan en el agua, vivimos y nos movemos a través de la luz”.

“Cataratas” - John Berger / Con dibujos de Selçuk Demirel. Editorial Gustavo Gili, Barcelona 2014, 68 pág.