Durante los años 90 en España se gestaron diferentes corrientes musicales en algunas comunidades autónomas y la suma de todas esas escenas locales fue lo que dio consistencia a lo que hoy llamamos la escena independiente española. Una de las más importantes fue la de San Sebastián.

Lo llamaron Donosti Sound y en él despuntaron bandas como Aventuras de Kirilian, Le Mans, Family y La Buena Vida. Entre los cuatro existía una armonía de letras y estilos pero si hubo uno que destacó por encima de todos, y ese fue La Buena Vida.

La Buena Vida ha quedado para la posteridad como uno de los grupos que impulsaron la escena independiente española y que dio forma a muchas del sonido que hoy podemos escuchar. Casi nada de lo que oigáis se acaba de inventar, mucho de eso ya lo hacía La Buena Vida en su momento. Parece que ellos mismo se bautizaron como queriendo hacer una metáfora de todo lo que musicalmente conseguirían tras su paso por la industria. Su nombre ha quedado grabado para la historia, se les han hecho cantidad de homenajes en forma de libros, versiones, y artículos. Todo el mundo recuerda con cariño y admiración a La Buena Vida como uno de los mejores grupos españoles que han existido.

Su primera etapa estaba marcada por sus letras ingenuas y propias de los veintipoquísimos años que tenían. Conforme fueron creciendo se hizo mucho más profundo todo lo que decían, había mucha más intensidad en sus frases y la instrumentación se hizo cada vez más rica. Especialmente en el disco de “Hallelujah” (Siesta, 2001), para el que tuvieron el privilegio de contar con una orquesta checa. Y precisamente estos arreglos orquestales que se metieron en este álbum fueron una de las razones por las que ese disco hoy está encumbrado. De este álbum salió su tema más conocido “Qué nos va a pasar” y más querido, que fue elegido mejor canción de la historia del indie por los oyentes de Radio 3.

En 2011, su bajista, Pedro San Martín falleció cuando viajaba en coche para ir a un concierto de Nacho Vegas. Su muerte fue un palo no sólo para muchos de sus artistas, amigos y admiradores, sino para todos los que de alguna forma hicieron de las letras y el talento del grupo la banda sonora de sus vivencias.

Para los que vayáis a tener un verano tranquilo y para los que no, os recomendamos recuperar a La Buena Vida como música de fondo. Qué suene el pop costumbrista y melancólico en vuestros oídos y os dejéis llevar por temas como el de debajo. Buena verano a todos.