Mohamed y Yassine son hijos de Fouzia y Ahmed, el encargado del vivero que sPalm tiene en Torrellano. El martes de Pascua, Mohamed y Yassine no tenían cole. Y como ellos son exploradores sin fronteras y para los exploradores sin fronteras todos los días son buenos para celebrar la vida, Mohamed y Yassine de pronto se presentaron así en medio del campo:

“No cesaremos de explorar/ y el fin de toda nuestra exploración/ será llegar a donde arrancamos y conocer el lugar por primer vez.

A través de la puerta desconocida, recordada/ cuando lo último de la tierra por descubrir/ sea lo que era el comienzo; en la fuente del río más largo/ la voz de la cascada escondida y los niños en el manzano/

no conocida, porque no buscada/ pero oída, en el silencio/ entre dos olas del mar.

Deprisa ahora, aquí, ahora, siempre- una situación de completa sencillez (costando no menos que todo) y todo irá bien y toda clase de cosas irán bien/

Cuando las lenguas de llamas estén plegadas hacia dentro/ en el coronado nudo de fuego / y el fuego y la rosa sean uno”. T. S. Elliot

Porque la naturaleza de los niños es silvestre, pura como la poesía: elegante siempre, confiada siempre.

Por eso vale la pena crecer sin dejar de ser un niño.