Vas paseando por las calles de Madrid, zona centro, Alonso Martínez para ser más exactos, y si somos más precisos todavía, por la calle Fernando VI. Te has detenido a mirar otra vez la fachada del Palacio Longoria que ahora ocupa la SGAE, nunca te cansas de contemplar uno de los únicos edificios modernistas de Madrid. Intentas asomar la cabeza, tratas de ver la escalera, el recibidor, algo. No hay manera. Da igual, hace sol y en esa calle siempre hay algo interesante por ver.

Sigues caminando y te paras delante de un espacio tan preciosista, nórdico y sacado de una revista que no sabes si entrar, si hacer una foto… Al final entras, das una vuelta rápida porque no tienes mucho tiempo, coges una tarjeta, haces la foto y te vas. Al salir buscas Do Design en Facebook, le das a me gusta y quedas suscrito a sus noticias.

Meses después te convocan a un evento vía Facebook (gracias Mark Zuckerberg & cía), una artista llamada Laia Arqueros va a inaugurar su primera exposición individual, Revelaciones. La inauguración coincide con otras dos pero algo me dice que esta es a la que tengo que ir. Y tanto.

Al llegar a Do Design compruebo que la invitación describe a la perfección la exposición de Laia, ese juego entre cuento infantil con trasfondo oscuro, esa dualidad entre lo aparentemente naif y lo chocante hacen de Revelaciones una exposición que tienes que ver con detenimiento, dedicarle más que un momento a cada pieza, prestar atención a los detalles del mundo imaginario de Laia.

Detalle:

Después de dar una primera vuelta por la expo me acerqué a preguntar por la artista y me presentaron a Laia, una creadora tan mágica como su obra. Me contó que la primera parte de la exposición (la de las fotos de arriba) salió de su proyecto final de carrera.

Me habló un poco sobre el proceso, algo fundamental para ella: durante meses Laia hacía una ilustración, se la mandaba a un escritor y el escritor le devolvía un relato. Después separó los textos en tres pequeños libros. Uno de los escritores no quería saber nada de Laia durante el proceso, así que durante dos meses se intercambiaron correspondencia en la que ella se hacía pasar por un chico y él sólo hablaba de la obra con ella, absolutamente nada de información personal hasta que todo hubo terminado. Anécdotas que, contadas por Laia hacen que veas la obra a través de un prisma más especial, si cabe.

Yo me fui de Do Design con todos los contactos de esta artista para seguir su obra allá donde vaya. Os recomiendo una visita pausada a esta exposición que estará en el número 13 de la calle Fernando VI de Madrid hasta el 22 de abril.