Una vez me dijeron que escribiera sobre la naturaleza de la música. Al principio me gustó la idea, pero cuando llegó la hora de la verdad no supe qué poner. Yo no tengo ni idea de técnica ni del origen matemático de la armonía de las melodías. Y ahora, después de venir del SOS 4.8, me encuentro sentada en el orejero de mi cuarto pensando en que tengo todas las respuestas conmigo.

Lovefoxxx (CSS) Imagen de DiarioPop

La naturaleza de la música. ¿Para qué la música? La música está para ser escuchada y esa es su única razón de ser. Esto, que puede pareceros una perogrullada, no lo es tanto si os acordáis de que escuchar no es lo mismo que oír. Aunque en el post anterior hablásemos de que el origen de la música coincide con el estado más sencillo en que sale a la luz, sin focos ni escenarios, este finde pasado en el SOS a mí se me ocurrió algo más. La razón de ser de algo supone la unión del origen de ese algo con su destino, por lo que origen y destino son naturales a ese algo. El destino de la música está en nuestros oídos y en nuestros cerebros. Un concierto en un festival no deja de ser menos originario y natural que tocar a pelo en una habitación porque su destino es el mismo. Ser escuchado. Y escuchar es sentir la música de verdad.

Guille Milkyway (La Casa Azul) - Imagen de Diario Pop

Escuchar es ir en el coche con tus amigos de camino a Murcia y que el sintetizador de Futurecop!, que no deja de sonar altísimo en los altavoces, haga que sea casi imposible contener la emoción por todo lo que os va a pasar ese finde. Escuchar es estar en el concierto de The Kills y que el corazón te retumbe con cada golpe de tambor de “Pots and Pans” y sentir un hormigueo en el estómago con cada rasgueo sucio de las cuerdas de la guitarra de Jamie. Escuchar es ver a El Columpio Asesino con tu mejor amiga y no poder parar de mirar embobadas a la guitarrista y, mientras tocan”Corazón Anguloso“, intentar separar en tu cabeza el sonido de cada instrumento para sentirlo todo el triple. Escuchar es correr todo lo que puedes con tus amigos, intentando no chocarte con los cientos de personas con las que os cruzáis, para no perderos a Simian Mobile Disco. Escuchar es estar en primera fila de Cansei de Ser Sexy y enamorarte de Lovefoxxx cuando baila o mirar al bajista mientras salta y no poder evitar saltar tú más que él. Escuchar es creerte Dios por haber conseguido el set del concierto después de que la guitarrista lo tirara a la gente. Escuchar es quedarte sin voz en el concierto de The Gossip y sentir totalmente la conexión entre Beth Ditto y los madafakas de su público porque tú eres parte de ello y cuando ella bajó al foso conseguiste tocarla.

Alison Mosshart (The Kills) - Imagen de Diariopop

Escuchar es darte el abrazo más fuerte de tu vida con tu mejor amigo mientras te inventas la letra de la canción que suena de La Casa Azul, porque todas te parecen iguales pero geniales. Escuchar es pararte cuando oyes una canción de Mogwai de fondo, y con la Luna llena y todo el mundo pasando a lo loco a vuestro alrededor, darle el beso más largo del mundo a la persona que más quieres. Escuchar es sentir la potencia instrumental de Klaus & Kinski recorriendo tu cuerpo de arriba abajo sin ninguna piedad por el cansancio de tus músculos. Escuchar es cerrar los ojos durante un final apoteósico de The Flaming Lips mientras una lluvia de confeti de colores te cae sobre la cara. Escuchar es cerrar el festival bailando el Vals de las Flores con todos tus amigos entre un mar de vasos de plástico tirados por el suelo.

En fin, escuchar es estar en casa ahora y que el sonido de Major Lazer rebote en las paredes mientras escribo todo esto y me imagino que vuelvo a estar allí. ¿Puede haber algo que tenga una naturaleza más bonita que hacernos recordar? En otra vida quiero ser música.