Un domingo más, Jonathan Harris y sus reflexiones en torno a la naturaleza de la tecnología son protagonistas en Natui. En concreto, el artículo de hoy analiza dos grandes grupos de compañías generadas a través de la Red: las plataformas creadas para conectar o mediar y aquellas que operan bajo la economía de nuestra atención.

El auge de proyectos como Kickstarter, una plataforma de captación de fondos por parte del público en general que fue creada en 2008-, o Etsy, otra plataforma que muchos de los lectores de Natui seguramente conocéis- e incluso utilizais para vender vuestros productos-, ponen de manifiesto su capacidad para acercar y conectar a las personas. Pero, ¿ocurre lo mismo con todos los tipos de plataformas?

“Healers & Dealers”

“Hay en la web dos tipos de compañías: las plataformas y las empresas basadas en economías de la atención.

Las primeras operan al conectar a un grupo de personas con otro grupo de personas, permitiéndoles realizar una transacción de la que luego se llevan un porcentaje como plataforma: Etsy conecta a compradores con vendedores; Kickstarter conecta a creadores con personas dispuestas a apoyar sus proyectos; Airbnb conecta a viajeros con huéspedes,  OkCupid a personas que buscan una cita con personas en la misma situación.

Las compañías basadas en este concepto de plataforma diseñan herramientas para solucionar problemas existentes en el mundo y en el mejor de los casos, se convierten en “curanderos” capaces de ofrecer la medicina necesaria para sanar un determinado mal.

Las economías de la atención funcionan con un principio diferente: su principio de operaciones pasa por convencer al usuario para que pase mucho tiempo on-line, haciendo clic en muchas páginas, viendo muchos anuncios. Este tipo de compañías aparece muchas veces enmascarada bajo el concepto de “herramientas de comunicación que ayudan a la gente a conectar”. Pero en la economía de la atención, la mayor parte de las veces la conexión se produce sola, mientras uno está mirando a la pantalla, dejando la mayor parte de las veces una sensación de vacío en nosotros.

Las empresas cuya economía se basa en la atención operan menos como “curanderos” y más como “negociadores”, creando experiencias adictivas que mantienen a la gente enganchada.

Ambos tipos de compañías dan respuesta a necesidades latentes en nosotros, pero la forma en que lo hacen es diferente: mientras las plataformas buscan eliminar la necesidad resolviéndola rapidamente -encuentra un hotel, organiza una cita-, las economías de la atención buscan conseguir que la necesidad se mantenga todo el tiempo, ofreciéndonos actualizaciones constantes, nuevos mensajes, otro video “cool”.

Hay un antiguo pacto entre herramientas y usuarios que dice que éstas sólo deberían ser utilizadas por los usuarios, y no al revés. Las buenas herramientas ayudan a sus usuarios a alcanzar sus objetivos y luego desaparecen, mientras que las economías de la atención, en su versión más adictiva, llegan a violar este pacto.

Como la buena medicina, las buenas herramientas digitales deberían aparecen rapidamente cuando las necesitamos, y luego desaparecer, permitiéndonos seguir con nuestras vidas”.

Fuente original: The Farmer & Farmer review

Si quieres leer los artículos anteriores: “Ingenieros sociales”, “Deseos y resultados”, “La ética de la programación”