¿Cuál es la naturaleza de las empresas, especialmente las tecnológicas? En el artículo que hoy traemos a Natui, Jonathan Harris analiza el problema de la publicidad y las consecuencias que el “gratis” puede tener para las compañías que operan buscando beneficios que van más allá de la conexión personal.

El problema de la publicidad

“En la web, algunas personas han aprendido a no valorar las cosas directamente. Hay un nuevo modelo de negocio que consiste en diseñar un producto (tecnológico), ofrecerlo gratuitamente, atraer a un enorme tráfico y entonces, cuando la empresa ya cuenta con una  gran cantidad de usuarios, convertir la atención y la información personal de los usuarios en la base de operaciones para las marcas y su publicidad.

Este es un negocio no exento de riesgos, no tanto en términos necesariamente económicos, sino sobre todo en términos humanos: una vez que el usuario se convierte en el producto, el producto ya no es tratado como individual sino como mercancia, y no precisamente una mercancía preciada, sino como un dato más entre miles de datos que sólo cobra sentido en el marco de observación general.

Este tipo de comportamiento puede resultar racional en términos económicos, pero a nivel humano puede llegar a resultar negativo. Y sin embargo, muchas empresas operan bajo esta premisa.

Los negocios, inventados en su origen para resolver problemas sociales – “mi pueblo necesita pan y yo puedo cocerlo, mi vecino necesita un establo y yo puedo construirlo, etc“- se han convertido en medios inconexos cuyo primer objetivo pasa por conseguir beneficios sin tener en cuenta cuáles son en realidad las necesidades de las personas, qué tipo de problemas sociales deberían tratar de resolver las empresas o qué consecuencias y acciones promoverá el uso de sus productos en el mundo.

La publicidad, -inventada en su origen como un acelerador de negocios ya existentes- ha pasado a ser un modelo de negocio por si mismo, convirtiendo a empresas enteras en departamentos de márketing, a productos en hoyos donde socavar la atención de las personas y a la personas en seres que viven pendientes de esos productos.

Cuando la publicidad se convierte en el modelo de negocio, las compañías no pueden permitirse no crear tecnologías adictivas, porque su crecimiento depende en gran medida de las páginas vistas y la interacción que se produce a nivel de usuarios. Por eso, este tipo de compañías no pueden optimizarse para ofrecer sentido y belleza, sino adicción y volumen”.

Este es el quinto extracto de una serie de artículos en inglés, publicados en “The Farmer & The Farmer Review”, ensayos sobre tecnología y humanismo a cargo de Jonathan Harris y Sep Kamvar. Si te interesa, puedes leer los otros cuatro extractos aquí, aquí, aquí y aquí. A pasar buen martes.