¿Qué tiene que ver Hamlet con una blackberry? ¿Qué relación hay entre Thoreau y el origen del ferrocarril? ¿Qué puede enseñarnos Séneca sobre la profundidad de nuestras conversaciones? ¿Por qué vivimos tan conectados, y sin embargo a veces nos sentimos tan desconectados?

William Powers, tecnología para una vida mejor 

William Powers nació en Arizona, estudió Historia y Literatura estadounidense en Harvard y recibió una calificación cum laude por sus méritos académicos. El autor ha saltado a la palestra con un bestseller llamado “Hamlet’s Blackberry”, una obra dedicada a la conectividad, sus pros y sus contras.

La Historia, ¿se repite? 

Desde Platón hasta Séneca, pasando por Gutenberg, Shakespeare, Thoreau o Ben Franklin, el autor revisita el pasado y nos da una gran lección de Historia. Su mirada hacia atrás sirve -entre otras cosas- para mirar al presente con otros ojos.  Y comprender que el desafío de las nuevas tecnologías pasa por educarnos en ellas y aprender a gestionarlas con visión.

#1 La conectividad, un arma de doble filo 

“We’re always connected because we are always connecting”, afirma el autor de Hamlet’s Blackberry. En una era marcada por la digitalización, ninguno de nosotros niega el enorme valor de Internet. Pero, ¿somos capaces de reconocer que su poder algunas veces nos atrapa, nos confunde o nos aleja de los demás?

“Lo que propongo es una nueva filosofía digital, una forma de pensar que tenga en cuenta la necesidad real del ser humano de conectar con los demás, de formar parte de un grupo, pero sin obviar esa otra necesidad real, que pasar por encontrar tiempo y espacio personal. La clave pasa por ser capaces de encontrar un equilibrio entre esos dos impulsos”. 

La intención de Powell es clara: “Necesitamos recuperar la profundidad: profundidad de pensamiento y de sentimiento, profundidad en nuestras relaciones, profundidad en nuestro trabajo, y en todo lo que hacemos”. 

#2 El mundo ha cambiado mucho a través de los tiempos, pero los ingredientes para la felicidad continúan siendo básicamente los mismos. 

“Analizando la Historia, encontramos siete momentos claves, eras que se asemejan a la nuestra porque fueron épocas de grandes avances tecnológicos, pero también de confusión”. 

Detener nuestra mirada en esos siete grandes momentos de la Historia puede ayudarnos a responder a estas preguntas: “¿Para qué sirve la conectividad, en realidad? ¿Qué pueden hacer esos instrumentos por nosotros? ¿Cuáles son sus puntos fuertes, y cuáles son sus puntos débiles? Y, sobre todo: ¿Cómo podemos utilizarlos para vivir una vida más satisfactoria?”

 #3 La felicidad que da la profundidad

Los diálogos de Platón son un homenaje a Sócrates, su maestro. Como explica Powell: “Con la llegada del lenguaje escrito llegó a Grecia, una sociedad hasta ese momento eminentemente oral, llegó también la preocupación por los efectos que esta nueva forma de comunicación tendría en la sociedad, especialmente a nivel de pensamiento”. 

Sócrates, el maestro de Platón, utilizaba la conversación como herramienta de reflexión. Alejarse a extramuros, más allá de los límites de la ciudad, era su forma de distanciarse de sus ideas. Y, la compañía, la herramienta más preciada para reflexionar sobre ellas:

“En un mundo ocupado, el camino hacia la profundidad y la autorrealización comienza con la distancia”. Y añade Powells: “En la Antigua Grecia, la distancia era el espacio que separa a uno mismo de los otros. La gente razonable comenzó a darse cuenta de que necesitaban esa distancia: por su propio bienestar, por su felicidad, para gestionar correctamente su vida cotidiana”. 

 #4 En busca de personalidad 

Hay algo en esta espiral digital que nos absorbe: “El peligro está en permitir que los otros – no los amigos o los colegas, sino la masa- llegue a ejercer demasiada influencia sobre nuestro pensamiento. Cuando más conectada vive una sociedad, más fácil es convertirse en una criatura de esa conectividad, definirse por los que otros dicen y hacen”. 

En sus “Cartas a Lucilio”, Séneca habla de “la importancia de cultivar nuestro yo interior, de aprender a estar contentos con nosotros mismos, de cultivar nuestro instinto, de cultivar nuestras propias ideas”. 

Tenemos una gran herramienta, capaz de conectar nuestro mundo propio, nuestra personalidad, con el mundo. Para que la ecuación funcione, necesitamos de los dos.

#5  No hace falta saberlo todo, basta con saber lo importante. 

La cita original es de Shakespeare, y en inglés dice así: “Don’t worry, you don’t have to know everything. Just the few things that matter”.  

En un universo de permanentes actualizaciones, nuevas redes y apps que llenan el mundo, hay un cierto temor a perder el tren. A no estar presente. A perdernos el hilo de nuestro muro en Facebook. Y, sin embargo, no es la cantidad, sino la calidad y profundidad de la experiencia la que genera bienestar en las personas: necesitamos volver a recuperar la profundidad, y eso pasa por crear espacios y dejar de pensar que el éxito está en la constante actualización: es el dominio de una herramienta, destreza o actividad el que proporciona placer.

“Con cada nueva herramienta que llega a nuestra vida llegan también tres aspectos a tener en cuenta: 1) El aspecto funcional: ¿Qué puede hacer esta herramienta por mí? 2) El aspecto comportamental: Para responder a esta nueva herramienta, ¿hay hábitos que deberé cambiar, o nuevas destrezas que deberé incorporar?  Y 3) La dimensión humana de la tecnología: ¿Cómo va a afectar esta nueva herramienta a mi experiencia? ¿De qué modo cambiará mi forma de pensar y sentir?”

“Hamlet’s Blackberry” ha resultado todo un descubrimiento, que llegó a mi vida gracias al profesor Javier Serrano. La mirada que Powells vuelca sobre los distintos momentos de la Historia es una invitación a reflexionar sobre el uso que le estamos dando a las nuevas tecnologías, y también una llamada a la responsabilidad personal: “We are always connected because we are always connecting”: la próxima vez que te sientas estresado, quizás te ayude esta pregunta: ¿Es la Blackberry, o es mi forma de gestionarla?

Este es mi último post antes de un break en Natui, así que… ¡Feliz verano allí donde estés!

Y gracias por leernos.

Todo sobre William Powers y su libro Hamlet’s Blackberry, aquí.

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